Martes, 23 Abril 2013 23:57

Alan, el adolescente que estuvo muerto 40 minutos, cuenta cómo volvió a nacer

Alan junto a sus hermanas y a un sobrino. Alan junto a sus hermanas y a un sobrino.

Fue reanimado tras sufrir un paro cardíaco por un amigo, vecinos y médicos del Hospital de Pilar. Ahora se recupera en su casa. “Estaba jugando al fútbol y de repente me desperté en un hospital”, recuerda.

Sentado en el sillón de su casa, Alan Muñoz de 17 años relata parte de lo que vivió hace algunas semanas con sorprendente naturalidad, como esas historias familiares que son contadas una y otra vez y lo seguirán siendo por años.

No es para menos: su corazón estuvo 40 minutos sin latir y gracias a la maniobras de resucitación de un vecino, su mejor amigo, del médico de la ambulancia y de los que lo recibieron en el shock room en el Hospital Juan Cirilo Sanguinetti de Pilar; hoy está vivo.

Y no solo está vivo, sino que su recuperación es sorprendente: Alan camina, habla y se maneja, aunque con pausa, por sus propios medios. Junto a su mamá Soledad y algunas de sus hermanas, recuerdan el día que todo cambió. Fue el pasado miércoles 13 de marzo por la tarde. Había terminado de jugar a la pelota “por la coca” con sus amigos del barrio San Jorge, contra El Bosque. Todo normal, hasta que se desplomó en el piso.

“Me caí en el entretiempo, mis amigos me contaron que me decían, ‘dale, levantate’; yo no me acuerdo de nada, hasta que me desperté en el hospital”, relata Alan.

Su madre cuenta que ni bien cayeron en la cuenta que se había desmayado, un vecino que estaba en el lugar comenzó a realizarle, junto a su mejor amigo, Matías de 16 años, maniobras de resucitación cardio pulmonar. Al mismo tiempo, otros ya habían llamado a la ambulancia.

“Cuando llegué, estaba violeta; un hombre le daba respiración y su amigo le golpeaba el pecho”, relató Soledad. Después me subí a la ambulancia, el médico le puso un respirador y seguía haciéndole masajes cardíacos. Ahí me desesperé, porque el médico iba diciendo ‘avisá que va con un paro, que se nos va’”, relata la mamá de Alan.

Vuelta a la vida

En el hospital, Alan fue recibido en el shock room donde los médicos siguieron con las maniobras para revivirlo tras otros dos paros cardíacos.

Luego de conseguir que su corazón vuelva a latir, Alan pasó a Terapia Intensiva del Sanguinetti donde fue inducido a un coma farmacológico.

Su despertar se fue dando de a poco. “Estaba con él, le hablaba y le pasaba música. Él tenía los ojos cerrados y los movía cuando le hablaba”, recuerda Soledad.

“Cuando reaccionó, le poníamos canciones de Boca, porque es fanático, y de Karina, y él movía la cabeza. Cuando le poníamos otra banda nos decía no con la cabeza”, recuerda con una sonrisa.

“Yo ni enterado de lo que había pasado”, dice naturalmente Alan. “Me acuerdo que miraba todo, no entendía nada. Iba gente a visitarme y no los conocía. Hoy sigo sin reconocer a algunos; estaba jugando al fútbol y de repente me desperté en un hospital”, menciona Alan.

Ni a su mamá o algunos de sus hermanos pudo reconocer el adolescente; lo único que recordaba fue que era de Boca, a su cantante favorita, y a Matías, su mejor amigo que luchó para que su corazón no se rindiera y vuelva a latir; aunque cuando apareció en el hospital, su mamá le tuvo que decir que ese era su amigo.

“Lo miro y le digo ¿quién sos?, me dijo ‘Mati’, y ahí me di cuenta quién era”, contó Alan, que se ríe cuando recuerda la situación.

Internación

Mientras continuaba su “milagrosa” evolución, Alan fue trasladado al Hospital Austral y al Sanatorio San Miguel, donde le realizaron estudios y donde le colocaron un cardiodesfibrilador definitivo. Un costoso dispositivo, cuesta unos 40 mil dólares, que el Municipio adquirió para el joven.

En caso de que Alan sufra un paro, el cardiodesfibrilador emite una descarga al corazón que lo pone nuevamente en marcha, explicó Sergio Lorda, Director del Hospital de Pilar.

“Salió caminando y hablando del hospital. Son muy pocos los casos que se recuperan y más como se recuperó Alan”, cuenta el médico.

El caso marcó a los profesionales que siguen en contacto con la familia y están planeando una visita a la casa del chico. “Me llaman para ver cómo está Alan. Se siguen ocupando aunque no está en el hospital. Diego Fiorchi, el médico de terapia, iba todas las noches para darme un parte y dejarme tranquila. Además, la enfermeras fueron una más dulce que la otra; eso no lo pagás con nada”, reflexiona Soledad.

“Tenemos mucho tiempo por delante”, aclara la mamá de Alan sobre la recuperación que su hijo tendrá que realizar, aunque no puede disimular una sonrisa; porque tiempo es lo que tiene ahora el joven que volvió de una muerte casi segura.

En pocos días, Alan comenzará su rehabilitación en el Centro Pilares de Esperanza. Allí se centrarán en su tonificación muscular, ya que las cinco semanas de internación le produjeron atrofia. Además, trabajará con un fonoaudiólogo para seguir mejorando su deglución y el habla. Así, quizás, su madre lo deje volver a salir a bailar con sus amigos; por ahora Alan se conforma con acompañar a su hermana a hacer los mandados.

Más adelante, Alan volverá a su Escuela, la Media N° 13, desde donde su director ya lo llamó para decirle que lo esperan. “Me encanta computación y matemática. Me olvidé de algunos números pero ya me voy a acordar”, dice con seguridad el joven.

Paso a paso; antes Alan festejará el 4 de mayo su cumpleaños 18, desde ahora “su segundo cumpleaños”, dice su mamá. El año que viene, también va a festejar el 13 de marzo, el día en que volvió a nacer.

 

María Florencia Sain